La Asociación de Usuario de Vehículos de Movilidad Personal de León (auvmpleon.es) responde al artículo publicado por el Diario de León "Los peatones se revuelven contra la presión de los patinetes eléctricos en la ciudad" por su falta de rigor, inexactitud y multitud de errores técnicos y de nomenclatura ahí publicados. Recibiendo la respuesta, que se expone a continuación, de este medio de comunicación:
"El colectivo aclara conceptos técnicos, normativos y de seguridad vial sobre el uso de los patinetes eléctricos en la ciudad
Ante el debate generado en torno a la movilidad urbana, la Asociación de Usuarios de Movilidad Personal de León (AUVMPLeón.es) ha emitido un firme alegato en defensa de la precisión técnica, el uso correcto de la normativa vigente y la convivencia en la ciudad. El colectivo subraya la necesidad absoluta de abordar la movilidad personal, "evitando estigmatizar un medio de transporte que resulta esencial, sostenible y eficiente para el futuro de las ciudades".
"En primer lugar, resulta fundamental atender a una adecuada precisión terminológica y al respeto institucional en el ámbito de la seguridad vial", sostienen. "El empleo de expresiones como “artefactos” o “patineteros” para referirse tanto a los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) como a sus conductores, se aleja por completo de la nomenclatura oficial establecida por la Dirección General de Tráfico (DGT), que define formalmente estos dispositivos como “Vehículos de Movilidad Personal” y a quienes los manejan como “conductores de VMP”. Utilizar una terminología no reglada solo contribuye a generar una percepción distorsionada y a inducir a error en la ciudadanía sobre una realidad técnica y jurídica perfectamente reglada", añaden en respuesta al reportaje Los peatones se revuelven contra los patinetes en León.
Asimismo, según ellos es necesario matizar el falso mito de que las características físicas de los vehículos fomentan conductas infractoras. "Desde una perspectiva técnica, la agilidad y el reducido espacio que ocupan los VMP no determinan en absoluto la propensión de sus usuarios a incumplir las normas. La normativa de tráfico es inequívoca al establecer que la responsabilidad recae de forma exclusiva y directa sobre la conducta humana del conductor, exactamente igual que ocurre con una bicicleta, un ciclomotor o un turismo. La infracción constituye siempre un acto humano individual y nunca una consecuencia mecánica derivada del diseño del vehículo", indican.
En relación con la seguridad y el equipamiento, dicen, conviene precisar con exactitud las exigencias legales vigentes. "La normativa no contempla genéricos “artefactos de protección”, sino que diferencia claramente entre obligaciones y recomendaciones: el uso del casco es obligatorio en vías urbanas conforme a la Ordenanza Municipal de León y recomendado activamente por la DGT; el chaleco reflectante es de uso obligatorio exclusivamente en condiciones de baja visibilidad o durante la circulación nocturna, tal como estipula el Reglamento General de Circulación; y la iluminación junto con los elementos reflectantes son obligatorios para transitar en horario nocturno. Omitir estas matizaciones puede generar una confusión innecesaria sobre las obligaciones reales de los usuarios en la vía pública".
"Por otro lado -subrayan-, la convivencia en zonas peatonales no debe reducirse a un mero problema de concordia espontánea, ya que la responsabilidad primordial de garantizar el cumplimiento estricto de la ordenanza recae sobre la autoridad municipal y sus cuerpos de seguridad. Si determinadas vías peatonales prohíben el tránsito de VMP, la cuestión requiere de un control y una vigilancia policial efectiva y rigurosa".
Del mismo modo, la entidad asegura que conviene recordar que el marco normativo actual "establece con claridad la obligatoriedad de que todos los VMP porten su correspondiente matrícula, por lo que cualquier debate que parta de la premisa contraria resulta infundado. La identificación de los vehículos forma parte de un sistema reglado que ya aporta transparencia y control al sector de la movilidad personal en los núcleos urbanos".
Para concluir, desde la Asociación de Usuarios de Movilidad Personal de León se coincide plenamente en que el verdadero desafío atiende a la falta de responsabilidad individual y no al vehículo en sí. "La movilidad personal representa una herramienta sumamente valiosa para la transición ecológica y la accesibilidad urbana, cuyo correcto funcionamiento y armonía en las calles dependen de dos pilares fundamentales: la conducta cívica y cívicamente responsable de cada usuario y el ejercicio de un control riguroso y ecuánime por parte de la administración competente", argumentan."






